En la actualidad mucho se habla en torno al desarrollo tecnológico de la última década y su relación con la Educación. Sobre todo, se ha abierto un amplio debate en cuanto a la eficacia de la tecnología dentro del desarrollo pedagógico.

Esta discusión se basa en que una cosa es que los niños sean “nativos digitales” y otra muy distinta es que sepan desenvolverse de forma adecuada en la escuela y el mundo laboral de esta era, a pesar de que se manejen muy intuitivamente ante un dispositivo  tecnológico.

“Una cosa es que un niño sepa usar un soporte digital para jugar o meterse en Internet y otra muy distinta que tenga las competencias digitales necesarias para tanto manejarse debidamente como para sacarle partido a todo lo que le ofrece la tecnología”  Andrés Sandoval-Miembro dela  Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA),

La poca habilidad de niños y adolescentes para saber distinguir información verídica y falsa de internet, es la mayor preocupación de los detractores de la  tecnología en la educación.

Sin embargo, en un documento expuesto en la  XXIX Semana de la Educación de la Fundación Santillana, elaborado por el jefe de la División de Políticas Sectoriales, TIC y Educación de la Unesco, se destaca que la implementación de tecnología dentro de la educación básica y superior es eficiente siempre y cuando se tome especial relevancia en los siguientes aspectos:

  • Participación activa de los estudiantes y docentes.
  • Cooperación entre estudiantes
  • Feedback inmediato a través de trabajos académicos.

Aplicando estos aspectos en la metodología de enseñanza, se logra que los estudiantes  aprendan las competencias que exigen la sociedad y los nuevos campos laborales.  A demás el cambio pedagógico que impulsa el uso de tecnología en la educación abre los campos de especialización y promueve a que maestros y estudiantes amplíen los límites del pensum de estudio.

“La tecnología les permite, por ejemplo, aprender arqueología siguiendo un proceso de excavación real en Perú; componer música incluso antes de aprender a tocar un instrumento, y crear comunidades virtuales de estudiantes de su edad de colegios de otros países con sus mismos intereses para intercambiar ideas e información” (El País).

En conclusión depende de los profesores diseñar y ejecutar los procesos de aprendizaje y enseñanza, para ayudar para lograr poner en práctica esta nueva visión de la educación con la tecnología integrada en ella.